Cómo empezamos a trabajar juntos

El primer paso es siempre una conversación. Antes de hablar de plazos o de entregables, necesitamos entender qué estás buscando, con qué urgencia lo necesitás y qué es lo que ya intentaste. A partir de ahí armamos un plan realista, con tiempos que se puedan cumplir y con una idea clara de lo que vas a recibir en cada etapa.

Lo que cambia cuando empezamos a trabajar juntos

No se trata de una lista de promesas, sino de lo que notás desde la primera semana. El primer paso es una conversación telefónica donde definimos el alcance, los plazos y los costos. Después de eso, el trabajo avanza con reuniones breves y entregas parciales que podés revisar sin esperar al final.

La diferencia está en el ritmo: cada etapa tiene una fecha de revisión, y los cambios que pedís se incorporan antes de pasar a la siguiente. Así evitamos sorpresas y el resultado final se parece a lo que imaginaste desde el principio.

Ver qué servicios incluye cada etapa

De la consulta a la primera cosecha

Cuando alguien nos escribe, no empezamos por el precio ni por el catálogo. Primero escuchamos qué tiene en mente: una cena familiar, un regalo para un cliente, una caja para llevar a un asado. Recién después de entender eso, armamos el pedido y lo dejamos listo para retirar o enviar.

El proceso es corto y directo. No hay pasos intermedios ni formularios largos. Si algo no se puede hacer, lo decimos en la primera respuesta, así nadie pierde tiempo.

  1. Consulta

    Escribinos por teléfono o correo contando qué busca y para cuándo. Con eso alcanza para saber si podemos ayudarlo.

  2. Confirmación

    Respondemos con lo que tenemos disponible, las cantidades y el día de entrega. Si hace falta ajustar algo, lo hablamos ahí.

  3. Preparación

    Dejamos el pedido armado el día anterior. Así el vino descansa y llega en condiciones, sin apuros de última hora.

  4. Entrega o retiro

    Coordinamos el punto de encuentro o el envío. Para retiros en Sarandí, avisamos apenas está todo listo.

Si tiene dudas sobre qué vino elegir o cómo planificar una compra más grande, puede ver qué hacemos en Villa Mariolu o escribirnos directamente. Preferimos contestar una consulta concreta antes que mandar un catálogo genérico.

El camino de la bodega

La historia de Villa Mariolu se cuenta en etapas, desde la primera planta hasta la mesa de los clientes.

2009

La primera parcela

Compramos un terreno de tres hectáreas en Sarandí, sin bodega ni maquinaria. Lo primero fue plantar malbec y bonarda, variedades que conocíamos de la zona. El primer año no hubo cosecha comercial: las plantas necesitaban tiempo y nosotros paciencia.

2013

La bodega propia

Con la primera cosecha vendida a granel, levantamos un galpón de hormigón con capacidad para doce mil litros. Compramos una prensa usada y dos tanques de acero. Ese año embotellamos nuestra primera partida: dos mil botellas de malbec, todas numeradas a mano.

2017

La sala de barricas

Incorporamos barricas de roble francés y argentino para el vino de guarda. La sala se construyó bajo tierra, aprovechando la temperatura natural del suelo. El primer vino criado en barrica salió al mercado en 2019, con una tirada de ochocientas botellas.

2022

La venta directa

Abrimos la sala de degustación en la misma bodega y empezamos a vender al público. Hoy recibimos visitas los fines de semana y despachamos pedidos a todo el país. La bodega sigue siendo un proyecto familiar: trabajamos cuatro personas fijas y sumamos cuadrilla en la vendimia.